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viernes, 4 de julio de 2025

Ironman Klagenfurt 2025

7 años han pasado desde mi primer Ironman, espero que no pasen tantos para el próximo, pero también tengo claro que el año que viene estoy en barbecho.

La carrera es dura, más dura de lo que recordaba, pero lo realmente difícil es prepararla y entrenarla. No son solo los madrugones, las sesiones duras, los días de lluvia, frío o calor, sino la dedicación constante durante más de seis meses: organizar entrenamientos, cuidar la alimentación, evitar lesiones o recaídas —en mi caso, crisis por Covid—, y compaginarlo todo con trabajo, familia, niños y viajes a Madrid.

No tengo entrenador, ni nutricionista ni psicólogo, ni me gasto una fortuna en material (hay que ratillear que la manta no llega a todas partes 😜) pero eso sí, tengo las mejores fisios, gracias Marta y, especialmente, María por vuestros consejos y cuidados, amigos como Edu con los que consultar mis entrenos y mis dudas, hermanas que son Campeonas del Mundo que me orientan sobre alimentación y compañeros de trabajo (y amigo) como David a los que contarle tu día a día y cómo te sientes en los entrenamientos y... también que me gusta mucho leer y escuchar podcasts de los que aprender como el fantástico podcast de Rubén Espinosa @hijosdelaresistencia_oficial

Prólogo: El porqué de esta carrera

Ha sido un largo camino, sobre todo estos últimos 4 años, para poder decir por fin y aunque seguro que volverán a aparecer, que he superado las secuelas del Covid. Hace poco tuve una consulta con un médico por este tema y me dijo que gracias al deporte, la intensidad de mis crisis habían ido disminuyendo, pero me ha costado mucho esfuerzo superarlo.

Esta es quizás la razón por la que hago este deporte y esta distancia en particular, el afán de superación. Yo no soy ni alto, ni fuerte, ni rápido, ni potente pero se trata de demostrarte a ti mismo que cualquiera que se plantee un reto por muy difícil que sea lo puede conseguir con constancia, dedicación, trabajo y esfuerzo.

Esta vez tocó Austria, no está al lado pero más cerca que Nueva Zelanda 😀




Ya le tenía echado el ojo hacía mucho tiempo, nadar en un lago, paisajes bonitos, bici exigente, carrera llana y muchas oportunidades de que te puedan ver en el circuito aunque de esto ya os hablaré luego.


La Previa: el viaje y los prolegómenos

Por si un Ironman de por sí fuera poca aventura, decidimos que estaría bien vivir la aventura camper e irnos en autocaravana a Austria. Esto da para otro post (o para unos cuantos), pero resumiendo, la primera parte del viaje hasta llegar a Klagenfurt fue a piñón: unos 2.500 kilómetros en dos días y medio. Una paliza, pero cuanto antes llegáramos, más tiempo tendríamos para descansar.

Mucha gente me ha preguntado: “¿Y esa semana, qué pasa, no entrenas?” Y yo siempre les digo que lo que no hayas hecho hasta ese momento, ya no te vale para nada.

Llegamos el jueves por la noche, cansados y casi sin gasolina en la caravana, pero contentos de poder pasar la noche en nuestro camping, que teníamos fijado como campamento base. ¡Y qué camping! Todo verde, su césped, sus arbolitos, su biergarten, acceso privado al lago, zona de juegos para los niños, las mansiones rodantes… nivel pro de caravaning. Me pasaba como en el triatlón, que miras a los lados y ves a los bicharracos y piensas: “¿Tú dónde vas, piltrafilla?” 😂 Pero bueno, al final no solo hay que parecerlo, hay que demostrarlo, y creo que no nos hemos organizado mal.

El viernes era día de registro de Marina para el IRONKIDS y mío, porque Marina también tuvo su competición. Impresionante lo que disfrutó y lo bien que se lo pasó, diciendo que iba a nadar en el mismo lago que su papi.

Eso sí, cuando llegamos serían como la 1 de la tarde y hacía una buena jalufa, unos 30 grados sumados a la humedad. No quise ni ver ninguna tienda, solo registrarnos y salir de allí cuanto antes; ya habría tiempo para ver las cosas con calma cuando terminara la prueba.

El sábado era la competición de Marina a las 2. Uff, más jalufa, pero mereció la pena. Qué bien organizado, cuánto disfrutó Marina y cómo te emocionas cuando ves a tu hija así. Ella terminó y tenía el subidón de adrenalina, decía que era su día y que podía hacer todas las cosas que quisiera 😩.


Yo tenía que hacer el check-in, así que las dejé a las 2 y me fui a la caravana a recoger la bici y el resto de cosas. Estaba tranquilo. La verdad es que no pasé muchos nervios previos a la carrera, pero tampoco tenía el subidón de mi primer Ironman. Aunque siempre es especial el día, y sobre todo las horas previas. Son momentos que se te quedan para siempre y me encanta vivir el ambiente y hablar con la gente. Son personas que ni conoces y quizás no vuelvas a ver en la vida, pero te une ese mismo sentimiento de emoción, de alegría, de estar en el sitio donde has deseado estar durante tantos meses y años. Hasta conocí a un chico de Guatemala, pero qué voy a decir yo si me fui a Nueva Zelanda a hacer un Ironman.

Y también conocí a Patrik. Por la tarde moví la caravana y la dejé en un parking al lado de los boxes. Al rato llegó él con su caravana y la aparcó al lado. Me puse a hablar con él y resultó que era un chico polaco que había vivido en España muchos años con su padre y sabía hablar perfectamente español. Venía con su padre y un amigo, y nos pusimos a charlar y contarnos nuestras experiencias.

El gran día había llegado. Antes de las 6 tenía que dejar las botas puestas en la bici, la alimentación que iba a llevar y la bolsa de “personal needs”. No las había utilizado hasta ahora, pero esta vez lo iba a necesitar.

En algún momento de mis entrenamientos —son muchas horas solo, y da para pensar en muchas cosas— pensé que quería tener un recuerdo para mi hermano y para Mario. Aunque creo que el mejor homenaje que se les puede hacer ya se lo hicimos todos: cuidándoles y disfrutando de ellos cuando estaban con nosotros.

Me apetecía compartir con ellos también un momento importante para mí y que estuvieran conmigo cuando entrara en meta, como lo habéis estado el resto. Pensé que hacer una camiseta podía ser una forma bonita de recordarlos. Gracias a Maca por su complicidad y ayuda, como siempre, con la intendencia.

Contacté con la organización para ver si alguien me podía entregar la camiseta antes de entrar en meta, pero me dijeron que no era posible, que se consideraba ayuda externa y, como tal, motivo de descalificación. Pero me dieron una alternativa: dejar la camiseta en la bolsa de “personal needs” y cogerla en la última vuelta, cuando quedaran 10 kilómetros. Bueno, me iba a tocar correr con ella 10k, pero al menos tenía una opción.


Natación: el arranque sereno

Ya estaba en la línea de salida. ¡Ambientazo! 2.200 personas, más los acompañantes, curiosos y gente de la organización. Un DJ animando y poniendo música. Sonó Caroline y algún otro temazo que ahora no recuerdo, y la gente iba al ritmo, aplaudiendo.

La salida era tipo rolling start: te colocas en una zona según el tiempo que piensas hacer, y van dando la salida de 4 en 4 personas. A partir de ahí, empieza el IRONMAN.



La natación la quería hacer tranquila, sin forzar, disfrutando y de menos a más. Es curioso porque es el sector donde he hecho mejor puesto, pero siento que ha sido el que peor me ha salido. Bueno, esperaba haber hecho 3 o 4 minutos menos, pero fui muy tranquilo el primer kilómetro. En el segundo me encontré con mucha gente y adelantaba constantemente; quizás eso me hizo perder algo de tiempo. En el tercer kilómetro apreté un poco más, pero ya un poco antes de entrar en el último kilómetro, donde te metías en el río, una especie de canal estrecho, había mucho “tráfico”, poco espacio y era difícil adelantar. Quizás debería haberme metido en la wave de los que bajaban de la hora y no me habría encontrado tanta gente, pero claro… los lunes todos acertamos el equipo de la Antiliga.

Eso sí, hice el puesto 24 de 250, que está genial, y disfruté muchísimo. Imágenes imborrables como ver el globo aerostático sobrevolando el lago, ese agua azul turquesa y una multitud de gente nadando. Y poder vivir in situ esa mítica foto del puente lleno de gente animando a ambos lados del canal.






La primera parte del Ironman estaba hecha. Para muchos, un trámite porque es donde menos diferencias se marcan; para otros, la parte más complicada porque no nadan bien. Y para mí, aunque la respeto mucho, la parte en la que mejor me desenvuelvo.

Salí del agua ayudado por los voluntarios porque, después de más de una hora en posición horizontal, sales mareado y tambaleándote cuando te incorporas.



Pude ver a Eva, que estaba esperándome un poco más adelante de la salida del agua, y como siempre, eso te da una inyección de energía extra.

Tocaba coger la bolsa de la transición y empezar la parte más dura para mí.


Ciclismo: 180 km de paisajes y concentración.

Esta vez no se me iba a caer el plátano en la transición como en Nueva Zelanda. Lo llevaba en la bolsa de la transición, donde dejas las cosas que usas en el agua (neopreno, gorro, gafas...) y recoges las que necesitas para la bici (casco, gafas...). Me lo metería detrás, en el bolsillo del mono. Eso provocó uno de los dos sustos durante la bici: llevaría unos 10 minutos pedaleando cuando oigo “plato va a caer”. Me pongo a mirar como un loco el plato, el cambio, la bici... pero nada. Miro hacia atrás y veo a un amigo portugués que me repite, y entonces entiendo: “plátano va a caer”. ¡Ufff! Le digo: “Tranquilo, que va bien ahí”.

El segundo susto fue en un avituallamiento. Una chica que iba por delante y a la izquierda no me vio y se echó hacia la derecha para coger algo del avituallamiento. Entre ella y un voluntario que se acercaba, casi me hacen un emparedado. Me salió un grito en español: “¡Cuidado!”, que entendieron perfectamente sin necesidad de traducción.

Durante la bici tuve otra de esas imágenes que se quedan grabadas para toda la vida: ir rodando y ver el circuito de natación desde lo alto de la carretera, con toda la gente que aún nadaba.

El circuito era espectacular: montañas y bosques, todo verde, un día claro con el cielo completamente despejado. Y aunque sabía que había más de 1800 metros de ganancia de altitud, fue una bici más exigente de lo que esperaba. Seguro que el calor también hizo que fuera más dura.



Como siempre en bici, empezaron a pasarme por todos lados. Yo me marcaba mi ritmo, pensando en la alimentación y la hidratación, e intentando no dejarme llevar por las ganas de apretar más. Es la parte más dura, porque es difícil no desmotivarte cuando te adelanta tanta gente. Pero bueno, en cuanto había una subida, la gente ya no me adelantaba e incluso yo ganaba posiciones. En una de esas subidas, donde se forman pelotones porque es inevitable, oí una moto de los jueces que controlan el drafting que se quedó a mi lado. No lo entendía, porque no estaba haciendo nada diferente a los cinco que estaban delante y detrás. No quería ni mirarles, así que para evitar una sanción, apreté y empecé a adelantar gente. Me pegué un buen calentón, pero al menos evité la sanción y la moto siguió adelante.



Poco después de esa subida me encontré con Patrik y coincidí con Marc, un español que había hecho Lanzarote y tenía pensado hacer Vitoria en un mes y pico. ¡Qué animal!

Charlamos un rato. No sé si a todo el mundo le pasa en los Ironman, pero yo siempre hago amigos durante la bici. Me encanta charlar cuando se puede y no hay motos cerca que te puedan sancionar 😅.

La primera vuelta de bici terminó un poco más lenta de lo que esperaba, pero aun así, si mantenía el ritmo, le quitaría unos 12 minutos a las 6 horas, lo que seguía siendo un muy buen tiempo. Pero ya notaba que no estaba fino. El calor apretaba, y eso que eran solo las 11. La barriga no iba mal, pero no iba fino. Me preocupaba más la hidratación, porque el pronóstico daba 32/33 grados para la carrera a pie, y eso sumado a la humedad…

También empezaba a estar incómodo porque tenía ganas de hacer pis. No sabía si aguantaría otra vuelta y aprovecharía al llegar a la transición. Siempre da rabia parar y perder un par de minutos, pero en uno de los avituallamientos vi los baños y decidí parar. Creo que fueron los dos minutos mejor invertidos… ¡Qué a gusto te quedas!

Intentaba concentrarme, recordando todo lo que me había costado llegar hasta ahí: madrugones, sesiones duras de entrenamiento… Intentaba disfrutar de lo que estaba haciendo, contemplar las montañas y el paisaje. Soy afortunado por poder hacer esto; no siempre se tiene la oportunidad de competir a 3000 km de casa. Me repetía una y otra vez unas palabras que me dijo Pachi el día antes: “los güevos pegados al culo”. Todavía no sé qué significa realmente 😀, pero para mí era un “aprieta el culo, saca fuerzas de donde sea y da todo lo que tengas”. Era mi mantra para volver al presente y estar en el “aquí y ahora”.


Y a todo esto, todavía no había podido ver a Eva y Marina. En algún momento pensé si les habría pasado algo y me dije: “Si no las veo cuando llegue a la transición, ¿qué hago? ¿Dejo la carrera y las voy a buscar a la caravana?”. Pero si les hubiera pasado algo, allí tampoco estarían.


En uno de los puntos, antes de empezar una subida, allí estaban, animándome con los carteles que habíamos hecho el día antes. Fue un gran alivio, y a partir de ahí creo que me liberé un poco y cogí energía. Me volví a encontrar con Marc y me preguntó: “¿Bajaremos de las 6 horas?”. Le respondí muy convencido que sí, de sobra. En ese momento tenía la esperanza de quitarle unos 10 minutos a las 6 horas. Sabía que quedaba la subida dura, pero el resto del terreno no lo recordaba muy duro de la primera vuelta.

Seguía mirando el reloj para controlar el tiempo y la alimentación. Aunque no tomaba todas las barritas y gominolas que llevaba, las sustituía por plátanos de los avituallamientos y frutos secos que llevaba en una bolsita. Mantenía el estómago a raya sin sentirlo pesado.

Cada vez que pasaba por un avituallamiento, cogía dos botellas: una de agua para refrescarme —me echaba agua por la cabeza, el cuerpo y las piernas porque el calor ya pegaba—, y otra de isotónico para beber.

Pero se me estaba atragantando un poco el final. La subida, aunque me pareció mucho más dura que la primera vez, la hice bien. Pocos me adelantaron y adelanté a muchos que luego me volverían a adelantar. Ya en los últimos 30 km me dolía la espalda de ir acoplado en la misma posición durante 5 horas, y lo que en la primera vuelta parecía terreno cómodo, se había convertido en una de estas carretera donde por mucho que avances no ves el final. Marc me alcanzó y le dije: “No sé si bajaremos de las 6 horas”.

Se fue para adelante y decidí no forzar, reservar un poco para intentar llegar fresco al inicio de la carrera, aunque al final conseguí bajar por 2 minutos de las 6 horas.


Maratón: incógnita y superación

De verdad que no sabía qué iba a pasar en la maratón. Tenía algo de miedo de que me pasara lo mismo que en Islantilla: empezar bien y hundirme a partir del km 5.
Pero ahí estaba, en plena hostia del COVID. Allí terminé la media en 2 horas y 2 minutos. Aquí pasé la media en 1 hora y 56, habiendo hecho el doble de natación y bici y con muchísimo más calor.

Me bajé a correr y esperé a ver sensaciones. Si os soy sincero, ni recuerdo la primera parte del circuito. Solo intentaba respirar, estar concentrado y mirar el reloj para ver el ritmo que marcaba. Iba bien, tan bien que tenía que frenarme para no ir a un ritmo que solo aguantaría 2 o 3 km. Buena señal que tengas que aminorar y parezca que vas lento. Me tomé el gel que había cogido de la transición, que resultó ser el último que me tomé. Hice la maratón sin geles, ni barritas, ni gominolas. Solo cosas naturales (como Rocky en Rocky IV, cuando se va a enfrentar a Ivan Drago y se entrena en la Naturaleza): sandía, naranja, isotónico, agua con sal, agua sin sal, hielo y mucha, mucha agua por encima. 💪💪

El primer recuerdo que tengo es salir del parque y ver el lago azul. Las dos de la tarde, 32 grados y un cielo azul raso… lo que más me apetecía era tirarme al lago de cabeza. 🔥🔥


También necesitaba ya una de las estaciones de avituallamiento, para refrescarme e hidratarme.

Las estaciones eran varias mesas de estas como las que utilizamos en las fiestas, divididas en varios sectores. Lo primero que te encontrabas antes de las mesas eran barreños de agua para que metieras la gorra o directamente la cabeza y te refrescaras. Me pregunto si alguien se metería entero en el barreño; no me hubiera extrañado. 😂😂

Después venía el sector del agua, donde directamente cogía 4 o 5 vasos y me los echaba por el resto del cuerpo: cara, piernas, gemelos... Luego el sector del hielo, con vasos con hielo que cogía también y me metía por dentro del mono y en los calcetines. Luego la parte de geles, que directamente pasaba. Isotónico, que siempre cogía algún vaso para mantenerme hidratado. Luego la fruta, de la que tiré en todas las estaciones. Normalmente cogía dos o tres pedazos de naranja y sandía. Algunos me los comía, y otros me los llevaba para ir comiendo poco a poco. Y por último, la zona del agua con sal, que alguna vez alternaba con el isotónico. Y otra vez alterné, sin darme cuenta, con el agua que me echaba por encima… y claro, me empezaron a escocer los ojos. Pero al menos iba fresquito.

Cada estación de estas te daba la vida. Había 11 en cada vuelta y gracias a eso, yo creo que no ha muerto nadie —lo digo en serio—. Si esta prueba está organizada por otra franquicia, alguno se lleva un susto. Son caras las pruebas, pero al menos en las dos en las que yo he competido, la organización ha sido perfecta. De hecho, el próximo Ironman que haga será de la franquicia.


Fueron pasando los kilómetros y me sentía bien, mi ritmo era muy bueno, y lo mejor era que las sensaciones seguían siendo de estar fuerte… ufff, era un alivio ver que tenía fuerzas para mantener el ritmo. El público era también increíble, muchísima gente animando, gente con música, altavoces, mangueras desde sus casas para refrescarte. No sabéis cuánta energía te da que te digan tu nombre y te animen.💯💯

Esos momentos y los de las estaciones hacían más llevadera la carrera, y como me pasó en la bici, otra vez no veía a Eva y Marina. La verdad es que el circuito era un poco lioso, con muchos cambios de sentido, y yo hasta la segunda vuelta estaba totalmente desubicado de por dónde iba. No me extraña que ella también se hiciera un lío, y entre eso y el tracker de la aplicación, que no iba muy fino, no pudiera seguirme y verme tantas veces como le hubiera gustado —a ella y a mí—.

Había pasado una vez por la zona donde se recogían las bolsas de “personal needs”. En teoría tenía que pasar por el mismo sitio en sentido contrario, pero no sé qué me pasaría que no me di cuenta de pasar por ahí. Así que en la segunda vuelta no me quise arriesgar a despistarme y que me pasara lo mismo, y cogí ya la camiseta. Iban a ser 20 km con ella, llevándola de alguna manera. Ya sabía que en el bolsillo trasero del mono no me cabía muy bien y me molestaría. De hecho, me la puse un rato por probar y se me cayó. Así que volví al plan inicial, que era colgármela del portadorsal. No era muy cómodo, pero bueno, tampoco puedo decir que me molestara mucho.

Solo quedaban 20 km y, para mí, la parte en la que hay que estar más atentos. Si desfalleces aquí, te puedes dar por muerto, porque todavía te queda la mitad de la carrera. Así que seguí respirando, concentrándome y manteniendo las buenas sensaciones. Pero ya, poco a poco, el ritmo iba bajando y, sobre todo, te permitías un pequeño descanso en las estaciones.

Eso sí, había perdido la cuenta de la gente que había adelantado ya. Mucha gente andando. Cuando adelantaba a alguno que llevaba solo una vuelta, pensaba: “Pfff, y a este le quedan todavía 30 km…”

Antes de meternos en el centro de Klagenfurt, en una recta larga, miré y había una fila de cadáveres andantes. ¡Ni en La Isla he visto a tanta gente andar! 😅

Hablando del centro de Klagenfurt, es de las pocas cosas que me deja mal sabor de boca. Con lo bonito que es y lo poco ambientado que estaba… y eso que, en una de las plazas, habían puesto un escenario con música en directo. Me faltaba ese Taru animando. 😝


Volviendo a la carrera: el calor ya no era tan insoportable. Eso sí, ya me dolían las rodillas y las articulaciones del pie, pero yo no iba a andar, eso lo tenía claro. Y después de todo lo que me había esforzado, no iba a perder 3 o 4 minutos por km solo porque me dolieran las rodillas… ¡venga, hombre! ¡Aprieta los dientes!

Eso fue lo que hice. Solo quedaba la cuenta atrás: 10, 9, 8… Ya no me importaba la marca que hiciera, solo quería que fueran pasando los km. Aun así, no me notaba mal de respiración, ni fatigado, pero el dolor en las patas sí, eso sí. (Nota mental: más gimnasio todavía para la próxima vez). Y aun así, en un momento dado calculé y dije: “¡Joder, si voy a estar en torno a las 4 horas!” Ufff… hasta ese momento no me di cuenta de lo bien que estaba compitiendo en un día que quizás mi cuerpo no había estado “súper”.


Meta y homenaje

Ya llegando al km 38 sabía que estaba hecho. Siempre lo digo: al final se me hace corto. No digo que no haya sufrido, pero intento no pensar en lo que me queda, sino en lo que estoy haciendo, y que nunca volveré a hacer en la vida. Por ejemplo, nadar en ese lago precioso, o poder disfrutar de una salida en bici por esas carreteras de montaña y esos paisajes, con toda esa gente animándote. O correr por una ciudad entera para ti y que la gente se vuelque contigo como si te conocieran de toda la vida… y cuando te quieres dar cuenta, estás en la recta final, y eres consciente de que vas a terminar, y te emocionas y se te empiezan a saltar las lágrimas.

Era el momento que había visto en mi cabeza muchas veces pero a diferencia de otras cosas en mi vida no tenia una idea de como lo iba a celebrar, quería que fuera espontáneo, cogí la camiseta que había llevado conmigo durante 20 km, y la levanté, y conforme la levantaba se produjo una explosión de adrenalina, 11 horas, mucha gente y muchos momentos pasaron en un segundo por mi cabeza,  había conseguido superar otro reto y la levanté por un lado y por el otro mostrándola al publico, y la gente aplaudía y jaleaban como si hubieran conocido a Mario y a Jose Carlos de toda la vida, convirtiéndose en parte de ese bonito recuerdo que tenia para ellos, y ya en la última curva me encontré con Eva y Marina, pensé que nunca podría superar la emoción de mi entrada en Nueva Zelanda, pero ese abrazo con Eva y con Marina en ese momento ufff difícil explicar la explosion de emociones y sentimientos.



No sé si está bonito que yo lo diga, pero me siento muy orgulloso de lo que he conseguido. Cualquiera que termine un Ironman puede estarlo. Y seguro que hay gente que lo ha hecho mejor que yo;  yo lo estoy de la carrera que hice, de superar esos momentos de flaqueza en bici y ser fuerte de cabeza para correr una maratón en 4 horas en esas condiciones, del puesto que hice, y de haber podido
superar las secuelas del COVID. Me siento orgulloso de todos vosotros que me habéis estado siguiendo y preguntando todo este tiempo, de la familia que ha estado apoyándome y con los que he podido compartir esta superaventura —especialmente Eva y Marina— y, por supuesto, de haber entrado en la meta acompañado de mi hermano y Mario, que era otro hermano.


















martes, 4 de junio de 2024

Half Ironman Challenge Salou 2024

Que solo le damos importancia a las cosas cuando nos faltan o cuando nos ocurren es algo que nos pasa a todos.

No le damos importancia a todas esas cervecitas que nos hemos tomado juntos o a esas risas que nos hemos echado en tantos y tantos sitios y con tantos y tan variados temas.



Tampoco a esas canciones y esos chascarrillos que siempre te gustaba hacer en las comidas familiares.



Es cierto que hemos disfrutado mucho y muchos de ellos pero cuanto pagariamos por volver a disfrutar una vez más de alguno de esos momentos; tambien es cierto que es imposible disfrutar de cada momento como si fuera el último, seria demasiado intenso pero hay que darle mas valor al presente y ver lo que tenemos a nuestro alrededor.

Cuando nos ocurre algo es un poco lo mismo, no le damos importancia a lo bien que estamos cuando no nos duele nada hasta que nos duele. No le damos importancia a lo bien que se está sin un dolor de muelas hasta que tienes ese pinchazo insoportable en la boca las 24 horas del día.

Una semana justo antes de la prueba, me ha pasado eso, empecé con una tos compulsiva y diréis que eso es poca cosa pero cuando toses de manera continua cada dos o tres minutos te das cuenta de la paz que hay cuando tu cuerpo no está en un espasmo continuo y no haces un esfuerzo que te deja al final del dia agotado y con dolor de cabeza.

Ha llegado a ser tan fustrante que ya me daba igual la prueba, solo quería que se me quitara la tos para poder tener un día tranquilo.

Cuando me di cuenta que no era una cosa que se fuera a ir por si solo empecé a ver que podía hacer y empecé con vapores de tomillo, infusiones de jenjibre, romero y tomillo, miel, infusiones de malvavisco,.. he probado todas las hierbas naturales que se recomiendan para la tos... jaja os imagináis, no ? 😁

Visto que la cosa seguía igual y aunque esté mal hacerlo le "robé" a Eva un inhalador que le habían mandado una vez por un ataque de tos que tuvo y le habían aconsejado utilizarlo si volvía a darle.

Seguía con mis hierbas y con unos chutes del inhalador pero la tos seguía ahí, así que cogí y me fui al médico por quedarme tranquilo, el médico como siempre no le dió importancia, yo tampoco se la hubiera dado si no hubiera tenido una prueba en 4 días pero bueno me mandó unas pastillas de codeina y paracetamol, venga más madera!!

Ahí seguía con mis hierbas, y el inhalador y las pastillas las iba alternando  y esa tos seca iba a menos pero se iba convirtiendo en tos con flema.  

El miedo que me daba es que esa tos terminara en una crisis de esas que me han dado a veces y me dejan el cuerpo machacado; pero no ha llegado a pasar y eso confirma que despues de casi tres años los sintomas del covid persistente que me diagnosticaron se van debilitando, creo que es otra señal de que mi cuerpo está listo para ir a por el segundo Ironman al año que viene. ✌✌

Así que toda esta semana antes de la prueba he estado con esa incertidumbre de como respondería mi cuerpo después de esta crisis.


Mi nueva bici para el Ironman


He entrenado muy bien este año y he vuelto a disfrutar de poder hacer un triatlon estando bien físicamente como en Quarteira (que buenos recuerdos y que bonito fue rememorarlos) o el Tri por equipos donde pude aguantar el ritmo a dos de las máquinas del club, así que llegaba perfecto a mi cita anual con la media distancia.

Lo que pasó después ya lo sabéis, si digo que no me da rabia mentiría pero también pienso que el universo tiene sus motivos y quizás si hubiera estado a tope me hubiera exigido más en bici y hubiera llegado más tocado a la carrera y no lo hubiera podido disfrutar tanto, no se sabe nunca, lo que si sé es que lamentarse no vale para nada.

Así que bueno llegué al día de la prueba y aunque tenia flemas me encontraba bien, el día estaba raso y soleado y no hacia demasiado viento, unas condiciones geniales para disfrutar.

Para hacer tiempo hasta el inicio de mi prueba, y también para ver el recorrido de la natación vi la salida de los élite y lo primero que me llamó la atención fue lo lejos que estaba la segunda boya. Pensé que a lo mejor habían cambiado y habían pasado de dos vueltas a una porque los élites que suelen salir en unos 22 o 23 minutos llevaban ya 17 o 18 y estaban por la segunda boya pero cual fue mi sorpresa que llegaron a la playa, rodearon una boya que estaba tapada por la gente que veía la prueba y volvieron al agua a hacer la segunda vuelta.

Uff fijo que aquí hay mas de 1900 metros pensé 🙍 , y tanto que si los había, el primero de los élite salió en 38 minutos. 

Sabiendo eso, decidí tomarme la primera vuelta con calma porque sino se me podía hacer muy larga la natación. El agua estaba perfecta de temperatura y sin oleaje; los primeros 500 m a 1:45, buen tiempo sobretodo para ir reservando pero me doy cuenta que los siguientes 500 metros me salen casi 2 minutos más lento, y todo esto sin perder el grupo en el que iba, bueno pues a parte de que íbamos a hacer mas metros nadábamos en un sitio con una buena corriente. 

De todas maneras me sentía cómodo nadando, a veces seguía los pies de otros a veces me quedaba solo porque veía que la gente se desviaba mucho de la boya. De hecho cuando llegabas a la boya, el grupo de 7 u 8 que íbamos juntos, pero cada uno por su camino, nos apelotonabamos en el giro.

Terminé la natación en 53 minutos, una marca más cerca de un ironman que de un half pero claro de tener que nadar 1900 metros a nadar 2800 hay una buena diferencia.

Aun así sali el 92 de la general y el 17 de mi categoría. 🙏


La bici 🚴pues lo de siempre y eso que este año me he dado bastante caña pero la gente es que vuela, me pasaban como maquinas y con unas buenas maquinas también, menudo pastizal sobre dos ruedas, pero prefería no quemarme mucho en la bici y reservar.

Aun así iba haciendo los tiempos que tenia previstos y mantenía la media de 32, el circuito no era muy exigente; tres vueltas con una ganancia de altitud de 200 y pico metros cada una, soplaba viento pero en contra en la bajada y a favor en la subida, asi que no te machacaba mucho.

Podría haber apretado más pero no sabia como iba a estar en la carrera, seguía echando flemas y era todavía una incógnita como me encontraría, no quería que me pasara lo mismo que en Islantilla, donde me quedé sin energía en la carrera y sufrí mucho para terminar

Otra cosa que me he dado cuenta en este triatlon es que quizá no son necesarios tantos geles o barritas, esta vez por cosas del destino perdí los dos últimos geles que llevaba en la bici con lo que los últimos 30 km no me tomé nada, solo el isotónico pero creo que mi estómago lo agradeció.


Así que llegaba la carrera, y la hora de abrir el melón y ver como estaba, Era la primera vez que competía con las zapas de placa de carbono y ya desde los primeros metros lo noté. Salí fuerte, eso era buena señal pero tuve que controlarme para aminorar el ritmo, es fácil ponerse a un ritmo rápido los primeros km pero es difícil mantenerlo después y lo terminas pagando.



Aun así iba a 4:30 o 4:35 los 5 primeros km, hacia calor pero había mucho ambiente en todo el circuito y sobretodo sentía el ánimo y el apoyo de mi familia en la prueba y en especial de mi hermana que se había llevado el bombo para animarme a mi y de paso al resto de participantes. Me alegro que vinieran a verme y que se lo pasaran tan bien. Es siempre un chute de energía cuando ves a los tuyos y te animan. 

Los 10 primeros km habían salido tan y como lo había planificado, algo menos de 47 ' pero lo mejor es que me seguía sintiendo fuerte. 💪💪

Había que esperar cuando llegaría el momento del bajón que siempre llega y llegó en el km 15, por primera vez pasé de los 5 minutos por km y me sentía un poco agobiado por el calor, se me iba a hacer larga la ultima vuelta pero suerte que ese momento coincidíó con el avituallamiento y aproveché para refrescarme, más que pelota fresca, cuerpo entero fresco...fui cogiendo vasos y tirandomelos por la cabeza, la cara, las piernas, los gemelos,...que gloria!!

Pues fue hacer eso y mi cuerpo reaccionó como el de Uma Thurman en Pulp Fiction 💉. Fue tal el subidón que me puse en el km 18 a correr a 4:40 y en el 19 a 4:39 yo flipaba y no paraba de sonreír, que bonito es poder disfrutar de una prueba así.

Eso sí el efecto de la adrenalina se terminó en el km 20 pero bueno ya quedaba poco y la sensación de terminar una prueba así me la llevo para toda la vida.

En meta me esperaba toda la familia para celebrarlo y como colofón pude entrar de la mano de la pequeña Marina menos mal que ya no la tengo que coger porque mi cuerpo no daba para más.



Finalmente terminé en la posición 99, haciendo 5 horas y 5 minutos, muy contento con la marca y sobretodo las sensaciones y los recuerdos que me llevo



Creo que ha sido un buen entrenamiento y una buena piedra de toque para Austria al año que viene. Eso si que va a volver a ser una aventura 😀



sábado, 13 de noviembre de 2021

Half Ironman Cascais

Es normal entre los triatletas decir que ninguno entrena, que no ha estado haciendo nada y que va a ir tranquilo en la prueba...pues eso es lo que me ha pasado a mí en esta competición jaja

Pero puedo demostrar que es verdad, y para demostrarlo voy a poner las graficas del Garmin de Julio y Agosto y vereis los entrenos que he podido hacer. Os juro que no he borrado ninguno :p

Esas gráficas son los km  que he hecho en esos meses, en sesiones se traduce a 10 sesiones de carrera y 4 de natación en 2 meses



El caso es que ésta lleva siendo la tonica del último año y pico, por unas circunstancias o por otras no encadeno dos meses seguidos de entrenamiento y así es dificil preparar algo.

Este ultimo percance que me dejó ko el mes de Julio ha llegado justo cuando empezaba a encontrarme bien, sobretodo en natación donde volvía a hacer tiempos dignos en los entrenamientos después de mucho tiempo. 

No sé porqué pero ultimamente, me cuesta mucho volver a nadar bien, bueno en general me cuesta volver a ser rápido en todas las disciplinas y es que ya no estoy para competir en distancias cortas, no tengo esa explosividad y me cuesta tanto entrenarla como motivarme para ello.

Así que nos plantamos a finales de Agosto cuando más o menos estaba preparado para volver a entrenar con normalidad y tenía 8 semanas para diseñar un plan y ponerme a punto. Saqué el cuaderno de cuadritos y cogí mi libro de cabecera de triatlon y me puse a ello. La verdad es que la fase de planificación la disfruto mucho.

Lo que no había tenido en cuenta era que justo las dos semanas antes de la prueba se casaba mi cuñada y nos ibamos al pueblo de Eva a pasar esa semana allí! En otro momento del año me hubiera dado igual pero 2 semanas antes de la prueba y encima con el deficit de entrenamientos que llevaba no podía permiirmelo, así que decidí llevarme la bici para allá para entrenar y buscar piscina para nadar, el tema de corer es lo más sencillo.

Lo de llevar la bici fue otra aventura, lo resumiré diciendo que la bici fue pero viendo el riesgo que habia corrido de ternimar en medio de la autovia, decidí que no volviera jaja

Bueno, habiamos vuelto a salvar otro obstaculo :) ya no me podía pasar nada más, no? ...seguro ? 3 días antes del viaje al pueblo de Eva, cojo el virus este del estómago que estuvo rondando por esa época y me deja ko con un día de fiebre y 3 o 4 días a base de zumo de limón y sopitas.  Como diría el mítico Jorge "pero quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza!!"

Ya sé que no paro de contaros tragedias pero es importante para que sepais porque para mi ha sido especial este medio ironman y quizás porque cuando llegó el momento estaba tan motivado y con ganas de disfrutar y agradecido de poder competir después de todas las dificultades. 


Así que después de poneros en contexto, iremos al grano y empezaré a contaros la competición. La parte del agua siempre me da respeto porque es donde te puedes llevar algun golpe o si te quedas en medio de un grupo puedes pasar un mal rato pero esta vez le tenia más respeto que nunca por como me encontraba nadando, los otros dos segmentos los había visto por los planos y la bici tenia una primera parte exigente y luego una segunda llana, sin ser un recorrido fácil tampoco era un recorrido superexigente (unos 900 m. de ganancia de altitud) , digamos que entre 0 y 10 sería un 7 y la parte de la carrera a mi me parece que sin ser llano, era un circuito bastante asequible, tenía sus dos cuestecitas pero bueno a otros les pareció duro.

El caso es que el agua, decidí tomarmelo con tranquilidad, intentar ir de menos a más y si perdía un par de minutos pues me daba igual, lo único que quería era salir con buenas sensaciones. 

Así que me dirigí a la salida, que era en la playa, para acceder había unas vallas y me puse lo mas cerca que creía que podia auqneu todavía estaba en la carretera, no veia ni a Edu ni a Javi ni a Martín... a quien si ví fue a mi grupo de supporters, eso siempre te da un empujón antes de salir.

Un poco de power antes de empezar


Ví que el grupo iba avanzando y ya me metí en la arena y de repente me encontré con un arco con un cartel que ponía sub 35, estuvo tentando de meterme por ahí y no por el de sub30 pero al final dije venga que más da, por aquí mismo. asi que seguí avanzando y llegué a al punto de salida, donde habia una cadena de voluntarios e iban dejando pasar a la gente cada ciertos segundos, cuando me tocó pasar estaba un poco perdido porque ví a la gente ponerse a correr como locos hacia el agua y yo lo único que pensaba era un buscar un sitio para colocarme cuando ya pensé que la prueba acababa de empezar y que era un rolling start y no una salida tradicional...ya me vale!! Desde luego es una salida más limpia

Me puse a nadar llevando un ritmo tranquilo para intentar coger sensaciones y me encontraba bien, iba a mi ritmo y de vez en cuando cogía los pies de alguien pero al rato veia que podia ir más fuerte, a veces te pasa esto y luego cuando sueltas los pies y te pones a adelantar ves que no es tan fácil pero esta vez veia que avanzaba y que adelantaba con facilidad, asi que seguí así, me extarañaba que adelantara tanto y que no me pasaran apenas gente, pensaba que había mucho pinocho porque vamos me encontraba a gente que el sub 30 sería para llegar a la primera boya y luego también pensaba que como narices habian llegado hasta allí nadando así y saliendo casi al mismo tiempo que yo ( más tarde me enteré que había grupos que habian salido 5 minutos antes que yo )


Me encanta que los planes salgan bien


Siempre me pasa nadando que la segunda parte de la natación se me hace un poco larga y voy cogiendo y perdiendo piés pero esta vez no se si porque empecé más tranquilo he ido a más en toda la prueba, quizás al final pasé un poco de frío pero he de decir que el agua estaba bien y estaba tranquila y que la verdad es que disfruté de la natación, era bonito nadar en paralelo a la costa y ver los barcos del puerto al fondo, me recordaba un poco por eso a San Sebastián. 

Mi tiempo no es que fuera para tirar cohetes (33´01 ´´) pero estaba contento por como habia ido todo y porque pensé que todavía lo había hecho mejor de lo que esperaba.

Después de una transición bastante larga, donde pude ver y "saludar" a mi grupo de supporters, tocaba la bici, para mi la parte más importante en una media o larga distancia. El éxito en este tipo de pruebas depende de que en bici controles y no te pases, de que aproveches para alimentarte e hidratarte bien y por supuesto de no tener ningun incidente.


Como os he dicho era una primera parte muy exigente y una segunda más llana. Como no, lo que es más dificil resulta ser lo más bonito y la primera parte iba recorriendo la costa de la Riviera Portuguesa y después había una subida a Malvera da Serra, precisamenete en la bajada fue la unica vez que pude ver a los pros, no os podeis hacer una idea de como iban bajando, era un espéctaculo verlos.


Perfil de la bici. Ganancia Altitud 900 m.


Aunque vas concentrado en la bici siempre tienes un momento para disfrutar del paisaje y más si te hace un dia azul y raso como el que nos hizo y podías ver la costa desde las alturas.

Mientras pasaba todo eso y aunque había gente a la que iba adelantando, había mucha más gente que me adelantaba y algunos me pasaban como balas y eso que después de los primeros kilometros ya se empezaba a subir y ahí me defiendo mucho mejor. Pero bueno auqnue me sentía bien prefería controlar e ir reservando fuerzas y controlar la alimentación y la bebida. Plátano antes de los 20 minutos y despues cada 30 gel o barrita.

La súbida no se me hizo muy dura, tenía porcentaje pero bastante controlado a excepción de una última parte donde había que tirar de todo lo que tenías pero estaba disfrutando mucho, me recordaba a las hills de Inglaterra, Me daba más miedo la bajada que la subida, no ya soló por mi sino por lo que podia venir detrás porque hay algunos que se juegan el pellejo, y que hagan lo que quieran mientras que no se lleven el tuyo por delante.

Después de esa parte venía una parte ondulada, y me pilló un poco por sopresa porque no esperaba que fuera a haber tanta subidita que no eran muy largas pero si que algunas picaban hacia arriba y tanto sube y baja no te deja coger el ritmo, además ya los kilometros se empezaban a notar


Se nota en la postura las puebas del tunel del viento

También rodamos por el Circuito de F1 de Estoril, cuando lo ves en la tele parece que todo es llano jaja pero vamos que de eso nada, hay subidas y bajadas pronunciadas. Fue una experiencia pero terminé un poco harto de circuito.

Así que llegamos a la parte final, los últimos 30 km que eran prácticamente llanos y aunque me encontraba con las piernas frescas, si que estaba cansado un poco ya de bici. Esa parte del recorrido se acercaba a Cascais y ahí pude ver a toda mi gente. 




En esa parte se empezaban a formar algún pelotón, cuando me adelantaba alguien pensaba en ir detrás pero  tampoco quería forzar, iba bien a mi ritmo aunque temabién pensaba que si me quitaban un poco de aire siempre se agradecería. Es curioso como durante la carrera te vas encontrando a la misma gente que te han adelantado o has adelantado, a mi me gusta llamarles mis compañeros de viaje, muchas veces pienso "hombre ya está aquí otra vez fulanito!!" jaja comprended que son muchas horas solos y hay que entretenerse también con algo, no es solo ir concentrado :p 

Al fondo se ven los grupitos ;)

Con esos pensamientos, ya en la última parte de la carrera, me pegué a alguien más de la cuenta, no es que estuviera justo detrás de él pero si que no estaba respetando la distancia ni mucho menos, y en una de estas oí a la moto que se acercaba y dije bahh ya me han cogido con el carrito de los helados. Efectivamente, tarjeta azul y sanción de 5 minutos!

Me lo tomé con filosofía y sin lamentos porque la verdad es que iba haciendo algo que no debía, la rabia es que lo hace mucha mucha gente y no cogen a todos pero bueno si no quieres que te sancionen, no lo hagas. El caso es que pensé que lo único que podia hacer era tratar de minimizar esos 5 minutos que iba a estar parado e intenté subir un poco más el ritmo ya que después podría descansar y guardé el ultimo gel que me quedaba para tomarlo en el penalty box. 

También ayudó a que me lo tomara bien, el hecho de que iba a bajar de las 3 horas incluso con la penalización, ya que en principio ese era mi objetivo.


Comencé la carrera e intenté olvidar el incidente, en principio tenía piernas frescas y buenas sensaciones y eso se notaba porque estaba corriendo a 4:30 y conteniendome, pero eso no podía seguir así si quería que la cosa terminara bien.

Yo había pensado en correr a unos 4:45 o 4:50 los primeros 10 km y si luego me veía con fuerzas pues intentar rebajar algo pero vamos que eso nunca pasa.

Estuve corriendo a 4:35 - 4:40 pero me encontraba bastante fuerte y el circuito, aunque tenia un par de cuestas, tampoco era excesivamente duro ( al menos para mí, hay a algun yayo que le pareció mortal ) Había bastante ambiente, no como en el Ironman del dia anterior, pero si que habia gente en casi toda la carrera y como me encontraba bien y siguiendo el ejemplo de lo que habia visto unas semanas antes en el 1/2 maraton de Mérida, pues incitaba a la gente a que me animara jaja es increible; en cuanto que levantas un poco los brazos a la gente, se ponen a animarte como si estuvieran viendo la prueba por tí.

Creo que es buena estrategia para automotivarte, claro siempre que tengas fuerzas y espiritu para ello.



Aunque suene un poco pretencioso pero os diré que hasta se me hizo corta la carrera, cuando llegué a meta para dar la segunda vuelta, pensaba que la proxima vez que pasara por ahí ya se terminaba mi participación y era el final de un año de mierda (deportivamente hablando) y ahí estaba compitiendo y pudiendo disfrutar al fin!! me emocioné tanto que casi me quedo sin respiracion y tuve que dejar los pensamientos de lado y volver a concentrarme.

Seguia encontrándome fuerte, tanto que uno de los espectadores me soltó " come on, looking strong" supongo que sería en comparación con el resto de gente que pasaba por su lado, me sorprendió la cantidad de gente que me encontré andando.

Cuando me crucé con Martín y con Edu por segunda vez, veía que no había perdido tiempo con ellos e incluso quizás les habia recuperado algo y efectivamente viendo los tiempos al final me sorprendió ver que había corrido más rápido que ambos. Sobretodo correr más rápido que Martin no me lo esperaba ni mucho menos. 

Martin es una máquina corriendo y en cualquier triatlon sprint me saca dos minutos, así que todavia le da más valor a mi carrera. 

Como siempre pasa, los ultimos kilometros siempre se te hacen un poco bola y aunque iba corriendo todavia a 4:50 ya si que iba pensando que si tuviera que correr otros 21 km como en el Ironman, me daba algo pfff


Pero la meta ya estaba cerca y el objetivo estaba más que cumplido, haber podido competir y sentirme bien después de este año era algo para celebrar. Cuando llegué a la meta ya iba emocionado pero cuando ví a toda la familia ya fue la explosión final, me abracé a ellos y compartí con ellos mi felicidad.


Yo con mi medalla y Marina con sus patatas


Gracias a todos los que me habéis apoyado y seguido !!